Correcciones
Los errores ocurren. Cuando los detectamos o nos los señalan, los corregimos de inmediato y dejamos constancia pública del cambio. No borramos el rastro ni pretendemos que nunca pasó. La transparencia es parte del contrato con el lector.
Si encuentras un error en cualquier artículo de Periodismo Chileno, escríbenos a través de la página de contacto. Incluye la URL completa del artículo, describe el problema con la mayor precisión posible y, si tienes una fuente que respalde la corrección, compártela. Revisamos cada reporte que llega.
No todos los reportes son errores materiales. A veces un lector discrepa con una interpretación o prefiere otro enfoque. Esas observaciones son valiosas, pero no siempre derivan en una corrección formal. Corregimos datos verificables: fechas, montos, nombres, citas, referencias legales. Las diferencias de criterio editorial se evalúan caso a caso.
Cuando la corrección es sustancial (un monto equivocado en un beneficio, una fecha errada en un calendario de pagos, una atribución falsa), añadimos una nota visible en el artículo. Esa nota indica qué se corrigió y cuándo. Si el error afecta la comprensión general del tema, la nota va al inicio; si es puntual, puede ir al pie.
Los artículos históricos también se corrigen si contienen errores fácticos, pero se mantiene la estructura y el tono original. No reescribimos piezas antiguas para que suenen más actuales o más pulidas. La corrección se limita al dato erróneo; el resto permanece intacto.
Las actualizaciones por cambio de contexto (una ley que se modificó después de publicar, un programa que se amplió, un plazo que se extendió) no son correcciones en sentido estricto. En esos casos, añadimos una nota de actualización al inicio del artículo, con la fecha del cambio y un resumen breve de lo nuevo. El texto original queda visible para quien quiera entender qué se dijo en su momento.
No aceptamos correcciones anónimas sin verificación independiente. Si alguien nos escribe diciendo que un dato está mal, buscamos la fuente oficial o el documento que confirme la versión correcta. No cambiamos un artículo solo porque un lector lo pide; cambiamos cuando la evidencia lo respalda.
El proceso es rápido. Si el error es claro y la fuente es confiable, corregimos el mismo día. Si requiere investigación adicional, respondemos al lector explicando que estamos revisando y volvemos con una respuesta en un plazo razonable. La demora no significa desinterés; significa rigor.
Agradecemos a quienes se toman el tiempo de reportar errores. Cada corrección mejora la calidad del sitio y refuerza la confianza del público. El periodismo no es infalible, pero puede ser honesto. Esa honestidad empieza por admitir cuando nos equivocamos.